viernes, 10 de julio de 2009








Futurismo


Movimiento artístico italiano de vanguardia fundado por el poeta Marinetti, quien en 20 de febrero de 1909 publicó en el periódico Le Figaro de París su Manifiesto, que tuvo su continuidad en otra serie de manifiestos ya de autoría colectiva. El futurismo es el primer movimiento artístico que se organiza como tal, se reconoce y se define a través del Manifiesto Futurista.
Se busca el escándalo, se admira la velocidad y la tecnología, las señas de identidad del mundo moderno y pretende romper con el pasado. Nada del pasado merece la pena ser conservado. Condenan a los museos, a los que considera como cementerios. Pretenden, y valoran, la originalidad, por encima de todo.
Fue un movimiento que intentó abarcar todas las artes: la poesía, el teatro, la prosa, la música, la pintura, la escultura, la arquitectura, la fotografía y el cine (arte nuevo al que tanto se parecen algunas pinturas futuristas). Y naturalmente la política. Marinetti se vinculó al fascismo en 1919, representando el lado moderno del arte del régimen mussolininiano.
Efectivamente, el Futurismo no se desarrolló hasta que un grupo de artistas firmaron el día 11 de febrero del año siguiente en Milán el Manifiesto de los pintores futuristas, seguido del Manifiesto técnico y otros. Entre los firmantes estaban los artistas Umberto Boccioni, Carlo Carrà, Luigi Russolo, Gino Severini y Giacomo Balla. En 1914 el arquitecto Antonio Sant'Elia redactó el Manifiesto de la Arquitectura futurista.
Sus obras se caracterizan por el color y las formas geométricas, y la representación del movimiento y la velocidad, para ello representan los objetos sucesivamente, pintándolos en varias posiciones, o emborronándolos, un código que se ha popularizado en los cómic y los dibujos animados. Tienden a utilizar colores puros. El futurismo llegará a la abstracción a través del rayonismo.
Tiene aspiraciones de ruptura total con el pasado, con lo burgués y académico, con la tradición y la belleza clásica. Dice inpirarse en Bergson, Nietzsche y en George Sorel y exalta las máquinas, la velocidad y la violencia. Estas ideas permiten que en su desarrollo encontremos desde posiciones anarquizantes hasta las claramente fascistas.
El futurismo procede directamente del cubismo, incluso los primeros cuadros, son de pleno derecho, cubistas, pero evolucionan rápidamente hacia una estética diferenciada, debido a su obsesión por representar la velocidad. El dinamismo, la líneas quebradas, las composiciones diagonales y, en pintura, un fuerte colorido, son sus características principales. En arquitectura Sant'Elia defiende un urbanismo nuevo, con ciudades parecidas a máquinas, en las que predominen las líneas oblicuas y elípticas.







Los futuristas
Umberto Boccioni (1882-1916) que es, además, el teórico del movimiento. Intenta representar los estados anímicos y el movimiento.














escultura futurista










































Acumulación de jarras. 1961. Arman.
Más tarde, con la llegada del Pop Art, Rauschenberg fusionará objetos de carácter escultóricos en sus famsosos Combine Paiting, una especie de objetos ensamblados con pintura. También destacarán autores como Arman, Cesar, Spoerri y Tinguely, entre otros.
Pistoletto fue uno de los representantes del arte Povera italiano, un arte que utiliza recursos y materiales muy pobres y poco nobles, un ejemplo es La Venus de los trapos.













Hombre caminando. 1960. Giacometti.
A lo largo de la historia del arte contemporáneo, la escultura ha tenido una gran presencia. Diferentes artistas y movimientos artísticos han sido autores de una gran variada producción escultórica. En las vanguardias destacan autores como Brancusi, Picasso y Naum Gabo. Y autores como Matisse y Kirchner en la escultura expresionista.
En la escultura futurista Umberto Boccioni con Formas únicas de continuidad en el espacio. Modigliani con sus reconocibles y estilosos bustos. Tatlin destaca en el constructivismo ruso, con obras de carácter propagandístico en las que unificaba el carácter pictórico, escultórico y arquitectónico. Así como los ready-mades dadás de Duchamp, y los singulares objetos escultóricos surrealistas, recordando




pintura culturista


Este año se conmemora el centenario de la aparición del Futurismo (20-II-1909). Aunque se habla de él como un movimiento artístico, creo sinceramente que como tal no es demasiado importante. Las obras de pintores como Carrá, Russolo, Bocconi o Severini, tienen el interés del atrevimiento - ninguno de esos pintores tuvieron talento -. De hecho, hoy en día sólo los expertos, y quienes estudian la pintura de esa época, los conocen. Sólo por la ideología que envolvía la época en la que aparece el Futurismo, éste llego a ser una corriente artística. El Futurismo quiere romper con todo. Cree posible la creación desde la "nada" (fijémonos en que parecidos son los principios con el Dadaismo), y, en consecuencia prescinde del pasado. Del mismo modo prescinde de la idea de Belleza y de Bien, y todo parece justificado si - y he aquí la gran palabra - resulta totalmente "novedoso". Lo núnca visto, el futuro, crea obras monstruosas, fuera de cualquier idea de Arte y de talento. Si echamos un vistazo al Manifiesto Futurista de Marinetti, hoy nos puede sorprender lo que ahí se dejó por escrito. Veámos: "9. Queremos glorificar la guerra - única higiene del mundo -, el militarismo, el patriotismo, la acción destructora de los anarquitas, las hermosas ideas que matan y el desrecio a la mujer// 10. Deseamos demoler los museos y las bibliotecas, combatir la moralidad...". En 1910 se firma, encabezado por Boccioni, el Manifiesto de los Pintores Futuristas, y en él leemos: " destruir el culto al pasado, la obsesión por lo antiguo, la pedantería y el formalismo académico". Sobre esta base, se justificaría un pretendido arte, en el que sobraba la excelencia, en el que lo importante era simplemente resultar original, de donde después surgirá la idea de provocar. El socialismo, en su versión Fascista y Nacionalsocialista, fueron los movimientos políticos que con mayor simpatía miraron a los Futuristas. Naturalmente, este movimiento tardó en desaparecer lo que tardaron en desaparecer esas ideologías, pero lo que sí es verdad, es que la idea de la originalidad a base de "provocar" quedó instalada en la Estética del s. XX.